Menopausia y ginecoestética: tecnología láser


Menopausia y ginecoestética, de la mano para mejorar la calidad de vida.

menopausia y ginecoestética

El parto, la menopausia o el paso de los años, pueden provocar alteraciones en la zona vulvo-vaginal que tienen consecuencias que van más allá de la estética. Hasta ahora, pocas mujeres se atrevían a abordar el tema con su ginecólogo.

Una de las problemáticas más frecuentes y molestas durante la menopausia por el descenso de estrógenos, es la atrofia vaginal, y menos del 25% de las mujeres que la padecen lo consulta con su ginecólogo.

Pero algo está cambiando. El número de pacientes que acuden a la clínica para informarse ha incrementado, y hay un aumento en la demanda de intervenciones ginecoestéticas. Aunque la demanda es tímida en comparación con otros países como Estados Unidos.

Ginecoestética: estética y funcional

Existen dos tipos de correcciones: las que tienen fines puramente estéticos y las funcionales.

Estéticas

La más demandada, con diferencia, es la reducción de los labios menores. No se puede considerar un problema de salud, ni una malformación, de hecho un 25% de las mujeres lo presenta, pero a muchas les incomoda mostrarlo, les da inseguridad, y les puede llegar a resultar molesto. En este grupo se engloban también la reconstrucción del himen o la lipoescultura del monte de venus.

Funcionales

Pero la aplicación más interesante de esta disciplina de la medicina estética es la relacionada con las afecciones que repercuten en la calidad de vida, tanto a nivel funcional como sexual.

La tecnología láser permite solucionar tres de los problemas más habituales:

  1. La atrofia vaginal.
  2. La hiperlaxitud, común tras los partos.
  3. La incontinencia urinaria.

Hasta ahora se recurría a la cirugía tradicional, y en casos leves, se recomendaba también ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, pero la ventaja del láser es que no requiere quirófano ni cuidados especiales tras la intervención. La realiza un ginecólogo especializado, y es ambulatoria.

La demanda, aunque creciente, aún es discreta. El desconocimiento de las técnicas o pensar que puede ser normal sufrir de estos problemas por la edad, son aún una barrera. Poco a poco la ginecoestética se abrirá camino para hacer más satisfactoria y saludable la vida de las mujeres.

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