Hipertensión en el embarazo, preeclampsia


Hipertensión en el embarazo, preeclampsia

preeclampsia
Se denomina hipertensión al aumento en exceso de la presión arterial, es decir, de la fuerza que ejerce la sangre contra el interior de las arterias. Durante el embarazo pueden presentarse distintos tipos de hipertensión y los riesgos que conllevan para la madre y el bebé son muy variables, llegando a ser, en algunos casos, muy graves.

Por eso se recomienda medir la tensión arterial a todas las embarazadas de forma mensual durante la segunda mitad del embarazo.

Se considera hipertensión a una medida de la presión arterial superior a 140/90 mmHg no esporádica. (medida tanto en la consulta médica como en condiciones normales de la vida de la mujer). La hipertensión llega a afectar a cerca del 10% de las mujeres embarazadas, aunque en algunos casos ya existía antes del embarazo.

La hipertensión arterial durante el embarazo se clasifica en cuatro tipos principales:

1. Hipertensión arterial crónica o previa al embarazo. Aparece antes de la semana 20 de gestación y no desaparece después del parto.

2. Hipertensión arterial transitoria o gestacional. La hipertensión arterial transitoria, también denominada hipertensión gestacional, es la que aparece tardíamente en el embarazo. Es leve o moderada, sin presencia de proteínas en la orina y desaparece después del parto.

3. Hipertensión arterial inducida por el embarazo o preeclampsia. Es un trastorno que puede ser serio y que se caracteriza tanto por la alta presión arterial como por la presencia de proteínas en la orina. Se desarrolla como consecuencia del embarazo, por lo general después de la semana 20 de gestación y suele desaparecer después del parto. Es también conocida como toxemia del embarazo.

4. Hipertensión arterial crónica con preeclampsia. Aparece antes de la mitad del embarazo y luego se complica con preeclampsia.

¿Qué es la preeclampsia?

La preeclampsia es un trastorno que afecta alrededor del 5% de las mujeres embarazadas. Suele aparecer con más intensidad a partir de la semana 20 de embarazo y va acompañada por los siguientes síntomas: presión arterial alta, hinchazón que no se va, y grandes cantidades de proteínas en la orina.

La preeclampsia provoca la inutilización de la función de la placenta al no permitir que al feto le lleguen los nutrientes y el oxígeno necesario para su correcto desarrollo.

Esta carencia puede provocar que el bebé tenga un peso muy bajo al nacer, entre otras complicaciones. Sólo en las situaciones de preeclampsia grave existen riesgos tanto para la madre como para el feto, por ello, su detención precoz permite que hoy en día la mayoría de las embarazadas que la padecen finalmente den a luz a un hijo saludable.

 

¿Qué síntomas produce la preeclampsia?

La aparición de los síntomas de la preeclampsia suele ir relacionada con su gravedad, es decir, cuanto más síntomas aparezcan, más serio es el cuadro clínico de la enfermedad.

    • Hipertensión arterial.
    • Proteinuria (proteínas en orina).
    • Edema pronunciado: sobre todo en manos y cara, con un rápido empeoramiento en pocas horas.
    • Disminución del volumen de orina diario: menos de 600ml en 24h.
    • Dolor agudo en la boca del estómago.
    • Dolor de cabeza agudo: no se logra aliviar con analgésicos.
    • Visión borrosa o visualizar puntos de luz dentro del campo visual.
    • Convulsiones: cuando aparecen, se trata ya ante un cuadro de eclampsia, que requiere tratamiento urgente e inmediato.

En el bebé, debido a la disminución de la perfusión de sangre a través de la placenta, se puede observar los siguientes signos:

  • Crecimiento intrauterino bajo.
  • Hipoxia fetal.
  • Parto prematuro.
  • Mayor riesgo de desprendimiento de la placenta, que puede conllevar una muerte intrauterina.

¿Existen factores de riesgo?

Sabemos que existen ciertos factores que pueden incrementar el riesgo de desarrollar una preeclampsia:

    • Embarazos en mujeres de más de 40 años o menos de 18.
    • Historia familiar de preeclampsia.
    • Primer embarazo.
    • Diagnóstico de preeclampsia en un primer embarazo.
    • Obesidad.
    • Diabetes.
    • Embarazo mediante donación de óvulos.
    • Segundo embarazo con una pareja nueva (se contaría como primer embarazo).
    • Embarazo múltiple.

Tratamiento de la preeclampsia

En el caso de que te diagnostiquen preeclamsia ,el ginecólogo te recomendará el mejor tratamiento a seguir, tanto durante el embarazo como después de él.

Dependiendo de la gravedad, podemos recomendarte:

    • Reposo en la cama, acostada sobre el lado izquierdo preferiblemente.
    • Medicación para bajar la tensión arterial.
    • Administración de sulfato de magnesio para prevenir o detener convulsiones o la inducción del parto en cuanto sea posible.

En definitiva, la mejor prevención es no saltarse las visitas al ginecólogo, pues son clave para detectar esta y cualquier otra complicación durante el embarazo.

 

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